
Por: Ismael Negroe Espinoza
La hora de tu fin ha llegado, que importa si hiciste lo que quisiste o te quedaste en el intento, nada de eso importa ahora; fuiste rico o pobre, mataste o amaste, todos tendremos el mismo destino; no queda mas que sentir los latidos de tu corazón y mirar el reloj esperando lo inevitable, es aquí, donde el hombre parece tan frágil, tan indefenso, tan vulnerable. Debemos dejar de existir aunque no nos parezca, es la ley de la vida y lo único que en ella se tiene seguro se cumple.
El miedo más grande del hombre está presente, LA MUERTE.
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